Recomendaciones para realizar una adecuada fertilización en huertos de nogales

Esta práctica debe responder a las necesidades nutricionales de la especie, las cuales están determinadas por la edad del huerto y el nivel de productividad. Además, se pueden presentar algunas variaciones asociadas a las diferentes combinaciones de variedades y patrones.

Fuente: El Campo «El Mercurio»

Por: Jean Paul Joublan

El nogal (Juglans regia L.) es una especie que ha adquirido mucha importancia comercial en los últimos años. Lo anterior ha generado una alta demanda de conocimiento por parte de productores e investigadores, en función de lograr un manejo adecuado que permita optimizar la producción de cada huerto y la calidad de la fruta obtenida.

Dentro de los factores de manejo de este cultivo se encuentra la fertilización. Esta práctica debe responder a las necesidades nutricionales de la especie, las cuales están determinadas por la edad del huerto y el nivel de productividad. Además, se pueden presentar algunas variaciones asociadas a las diferentes combinaciones de variedades y patrones. También son importantes las condiciones edafoclimáticas para definir la fertilización.

Durante la etapa de formación del huerto se presenta una alta extracción de nitrógeno, el cual contribuye a formar las nuevas estructuras vegetativas que formarán parte de la arquitectura del árbol. Posteriormente, en la etapa productiva, aumenta la extracción de potasio y disminuye el nitrógeno. Por su parte, el calcio se hace importante durante toda la vida del árbol, puesto que actúa desde la división y diferenciación celular de cada tejido nuevo, hasta la lignificación de la madera. Además, el calcio está asociado a la calidad de la fruta, mejorando el llenado de los frutos, el sello y dureza de la cáscara. A diferencia de lo que ocurre en Serr, esto es particularmente importante en Cv. Chandler. Algunos elementos poseen una mayor importancia en algunas etapas del desarrollo de la temporada, como por ejemplo el K durante el crecimiento del fruto, donde la extracción de este elemento desde las hojas se hace más intensa. Esto se puede comprobar en los análisis realizados en hojas durante la temporada. El mes de diciembre es especialmente importante en el desarrollo del fruto y hay una gran demanda. Esto incide obviamente en una disminución importante de K en la hoja (Joublan, 2015) y se puede apreciar en el cuadro N° 1 en 2 huertos de Chandler establecidos en suelos franco arenoso y trumao, respectivamente.

CUADRO 1: Análisis foliar K, nogal cv Chandler, durante la temporada para 2 huertos de la zona de Los Ángeles.

FechaK Huerto1
Franco arenoso
K Huerto 2
Trumao (volcánico)
 %%
29-10-201421,71
01-12-20141,71,89
23-01-20151,581,35
26-02-20151,421,03
19-03-20150,991,42
Estándares óptimos de K (Lab. U. de Talca): 1,2 a 3,0

Requerimientos de suelo

Para un buen desarrollo del árbol de nogal se requiere de suelos bien drenados, profundos, livianos y con buen nivel de fertilidad, destacando principalmente el pH o grado de acidez. En el cuadro 2 se señalan las condiciones de fertilidad química del suelo más adecuadas para el cultivo del nogal.

CUADRO 2: Condiciones de fertilidad química adecuadas para el cultivo de nogal.

Elemento o variable analizadaUnidad de medidaNivel adecuado
Materia orgánica%Mayor a 1,5
pH6,5 – 7,0
Nitrógenomg/kg20 – 40
Fósforomg/kgMayor a 15
Potasiocmol(+)/kg0,3 – 0,5
Calciocmol(+)/kg5 – 8
Magnesiocmol(+)/kg0,7 – 1,2
Sodiocmol(+)/kg0,03 – 0,1
Suma de basescmol(+)/kgMayor a 8
Fierromg/kg2 – 4
Manganesomg/kg1 – 2
Zincmg/kg1 – 2
Cobremg/kg0,5 – 1
Boromg/kg1 – 2

Para que exista un adecuado suministro de nutrientes por parte del suelo, además de cumplir con los niveles adecuados señalados en el Cuadro 1, se debe lograr lo siguiente:

 El calcio debe ocupar entre 80% y 85% de la suma de bases (suma del calcio, magnesio, potasio y sodio, medidos en cmol(+)/kg).
 El magnesio debe ocupar entre 10% y 12% de la suma de bases.
 El potasio debe ocupar entre 3% y 5% de la suma de bases.

Enmiendas o fertilización de corrección

Las enmiendas de cal o encalado se hacen indispensables en suelos de pH ácido. Para determinar las dosis de cada nutriente a emplear en la fertilización de corrección, se puede recurrir a análisis de laboratorio en los cuales se elaboren curvas de disponibilidad o retención de un determinado nutriente frente a diferentes dosis crecientes del mismo.

En las figuras 1, 2, 3 y 4 se presentan las curvas de encalado y retención de fósforo, potasio, boro y zinc obtenidas para 4 suelos de la Región del Maule (3 suelos originados de cenizas volcánicas (suelos 1, 2 y 3) y el cuarto de origen aluvial (Suelo 4)), que permiten estimar las dosis necesarias de cada uno de estos nutrientes para alcanzar un nivel adecuado en el suelo. Estos elementos son señalados por presentarse en niveles deficientes de forma generalizada en los suelos de la zona centro sur del país donde se desarrolla el cultivo del cerezo.

Figura 1. Curva de encalado para tres suelos de origen volcánico y un suelo de origen aluvial de la Región del Maule (Hirzel, 2003).

Como se puede observar en la figura 1, los requerimientos de encalado para elevar el pH del suelo son diferentes en cada tipo de suelo, destacando el suelo de origen aluvial (suelo 4), que presenta un menor “efecto tampón” o de resistencia al cambio en el pH.

En consecuencia, estudios de este tipo deben ser realizados para cada suelo en particular.

No obstante, en términos generales se puede señalar que para aumentar el pH del suelo en 0,1 unidad, se debe agregar 1 ton de cal en suelos originados de cenizas volcánicas y 0,3-0,4 ton de cal en suelos de origen aluvial.

Figura 2. Curva de retención de fósforo para tres suelos de origen volcánico y un suelo de origen aluvial de la Región del Maule (Hirzel, 2003).

Las dosis de fósforo necesarias para elevar el contenido de este elemento disponible (ppm Olsen) son mayores en los suelos de origen volcánico. En el suelo de origen aluvial (suelo 4) se requiere de una menor dosis de fósforo para lograr una buena disponibilidad de este elemento.

En términos generales se puede señalar que para aumentar la disponibilidad de fósforo en 5 ppm, se deben agregar 250–280 kg de P2O5 por Ha en suelos originados de cenizas, y entre 175–185 kg de P2O5 por Ha en suelos de origen aluvial.

Figura 3. Curva de retención de potasio para tres suelos de origen volcánico y un suelo de origen aluvial de la Región del Maule (Hirzel, 2003).

Las dosis de potasio necesarias para elevar el contenido de este elemento disponible son similares en los suelos de origen volcánico. En el suelo de origen aluvial (suelo 4) se requiere de una mayor dosis de potasio, ya que en ellos se presentan menos sitios de retención para el potasio, por lo que existe mayor lixiviación.

Figura 4. Curva de retención de zinc para tres suelos de origen volcánico y un suelo de origen aluvial de la Región del Maule (Hirzel, 2003).

Como se puede observar en la figura 4, las dosis de zinc necesarias para elevar el contenido de este elemento disponible son similares en los 4 suelos señalados.

En general se puede señalar que para aumentar el nivel de zinc disponible en 0,1 ppm, se deben agregar entre 0,4–0,5 kg de zinc por Ha (2–2,5 kg de sulfato de zinc).

Recomendaciones generales en establecimiento de nogales:

Fósforo:
Las necesidades del nogal son, en general, relativamente modestas. Sin embargo, hay que considerar que el fósforo es muy poco móvil en el suelo. Esto es especialmente importante en suelos de origen volcánico.

CUADRO 3: Dosis de aporte de P2O5 en función del suelo y el pH antes del establecimiento del nogal.

Estado de fertilidad del suelopH acido a neutro
(< 7,5)
pH alcalino
(> 7,5)
Pobres300 kg/ha150 kg/ha
Satisfactoria200 kg/ha100 kg/ha
Ricos00

Potasio:
En suelos de texturas arenosas las necesidades son generalmente mayores.

CUADRO 4: Dosis de aporte de K2O en función del suelo y de la textura antes del establecimiento del nogal.

Estado de fertilidad del sueloSuelo livianoSuelo pesado
Pobres300 kg/ha600 kg/ha
Satisfactoria200 kg/ha400 kg/ha
Ricos00

Magnesio:

CUADRO 5: Dosis de aporte de MgO en función del suelo y la textura antes del establecimiento del nogal.

Estado de fertilidad del sueloSuelo livianoSuelo pesado
Pobres100 kg/ha200 kg/ha
Satisfactoria0100 kg/ha
Ricos00

Fertilización de producción

Las necesidades nutricionales varían dentro del período de vida del árbol, y están influenciadas por la etapa de desarrollo dentro del largo plazo (etapa vegetativa o reproductiva) y por las fases fenológicas dentro de cada estación de crecimiento.

Además, se debe mencionar la estrategia de manejo del huerto, puesto que cuando se trabaja con incorporación de residuos en huertos que se encuentran en plena etapa productiva, se devuelve gran parte de los nutrientes extraídos por la planta. Y, en rigor, sólo se considera como extracción neta desde el sistema suelo–planta, la cantidad de nutrientes removida con la cosecha.

CUADRO 6: Demanda de nutrientes del nogal. Evaluación de huerto de zona de Los Ángeles. Producción 3.500 a 5.000 kg/ha (Vidal, 2014).

ElementoKg/ha
Nitrógeno85 de N
Fósforo36 de P2O5
Potasio40 de K2O
Magnesio25 de MgO
Calcio35 de CaO

Para esta experiencia se consideró principalmente la producción y la extracción de nutrientes por poda y eliminación de residuos.

En relación a los huertos que se encuentran en etapa de formación, se señala (Germain et al (1999)) que las dosis de nutrientes por Ha para lograr un adecuado crecimiento de plantas (grosor de tronco) y mantener la fertilidad del suelo en el tiempo deben ser del orden de 20–60 kg de N anuales; 40 kg de K2O anuales.

CUADRO 7: Diagnóstico del contenido nutricional en hojas de nogal provenientes de 20 huertos en producción presentes en las regiones del Maule, del Biobío y La Araucanía.

NutrienteNivel bajo
%
Nivel adecuado
%
Nivel alto
%
Rango adecuado
N030702,5-3,3
P010000,1-0,3
K010001,2-3,0
Ca060401,2
Mg208000,3-1,0
Mn095530-350
Zn1585020-200
Cu001004,0-20
B0100035-300
Fuente: Joublan (2015).

Del cuadro anterior se desprende lo siguiente:

 Un porcentaje bajo de los huertos presenta un nivel deficiente de zinc.
 El cobre se encuentran en un rango alto a muy alto en la mayoría de los huertos, pudiendo llegar hasta las 4000 ppm.
 El calcio se encuentra en niveles adecuados a altos.
 A nivel de estándares nutricionales, sólo el Zn y el Mg se encuentran a niveles de deficiencia pero relativamente bajos en porcentaje.
 Si se consideran estos estándares aceptados internacionalmente, el potasio se encuentra siempre en niveles adecuados. En huertos ubicados desde la Región de Valparaíso a la de O´Higgins, este elemento es de mayor importancia, debido a los mayores niveles de Ca en el suelo y a que los estándares que se han exigido últimamente son más altos.

Entre las regiones del Maule y la de La Araucanía el calcio es normalmente deficitario en los suelos, a diferencia de lo que ocurre en los suelos desde la Región de O´Higgins al norte. Allí, los altos niveles de Ca implican niveles de deficiencia de K. Desde la Región del Maule al sur los niveles de pH bajo 6,0 inciden en menor disponibilidad de Ca. Para corregir esta situación es necesario realizar prácticas de encalado o incorporar fertilizantes como el nitrato de calcio dentro del programa de fertilización.

El Zinc en Nogal

Este elemento interviene en la síntesis de clorofila. Su ausencia provoca problemas de desbalance hormonal que perturban el crecimiento. Es el micronutriente más frecuentemente encontrado como déficit en los huertos ubicados desde la Región del Maule al sur.

Síntomas de deficiencia

Las hojas son más pequeñas y amarillas en la zona apical de las ramas, generalmente en los meses de verano.

El cobre en el nogal con aplicaciones para control de Peste Negra

Este elemento ha cobrado importancia en los últimos años debido a las aplicaciones para el control de Peste Negra. Claramente niveles importantes de cobre pueden acarrear problemas de toxicidad en la planta. En el cuadro 8 se puede observar el gran incremento en los contenidos foliares de Cu desde el año 2011 hasta la fecha. En Serr en suelo arenoso se ha llegado a niveles muy altos (4.500 ppm) para esta temporada 2014-2015, después de 4 años, de 8 a 12 aplicaciones anuales y con dosis muy altas de sulfato e hidróxido de Cu. Por otro lado, un huerto recién establecido en 2013 de Cv Chandler tiene niveles de 16 ppm, lo que demuestra la gran influencia de las aplicaciones foliares.

Estudios llevados a cabo en el sur oeste de Francia (Perigord) el año 2008, en un huerto de ‘Lara’, evaluaron la fitotoxicidad de 6 distintos compuestos de cobre y cobre con mancozeb. Los productos utilizados fueron sulfato de Cu, hidróxido de Cu, oxicloruro de Cu, oxido cuproso, gluconato de Cu y quelatos de Cu. Se realizaron 2 aplicaciones al inicio de la brotación y, además, se utilizaron mezclas de productos cúpricos con mancozeb, sulfato de Cu y Zn, y quelatos de manganeso. Todos los productos cúpricos generan cierto a bastante efecto fitotóxico en hojas y tallos, por lo que pueden provocar caída de flores y desarrollo de frutos.

Se confirma que el sulfato de cobre e hidróxido de cobre son los que tienen menos efectos negativos. Los efectos más fitotóxicos los producen tanto los quelatos como gluconatos de cobre. El sulfato de cobre con cinc tiene efectos significativamente tóxicos. El oxido cuproso tiene bajo efecto en hojas pero un gran efecto fitotóxico en caída de flores y frutos jóvenes (Reigne y Salaun, 2010).

CUADRO 8: Contenidos foliares de Cu en huertos con aplicaciones foliares de hidróxido de Cu y sulfato cupro-cálcico para el control de Peste Negra en la Región de La Araucanía.

Muestra análisis foliarHuerto Serr suelo arenoso
2005
Huerto Chandler suelo arenoso
2005
Huerto Chandler suelo arcilloso
2005
Huerto Chandler arcilloso
2013
Cu (mg/kg) 2011652701601
Cu (mg/kg) 201545002625106516
Fuente: Jean Paul Joublan (2015).

Atención con el boro

A juicio de Juan Hirzel, ingeniero agrónomo, M.Sc. e investigador del INIA Quilamapu, otro de los elementos que debe ser manejado con mucho cuidado en el huerto de nogal, es el boro, pues puede causar toxicidad. Por lo tanto, dice el experto, su uso en aplicaciones foliares debe estar supeditado a una baja concentración en el suelo (menor a 1 ppm), baja concentración en el agua de riego (menor a 0,2 ppm) y baja concentración en hojas para análisis foliar de rutina (menor a 40 ppm).

“La toxicidad por boro se manifiesta como una clorosis o albinismo de ápices vegetativos, mal confundida con deficiencia de hierro cuando no se tiene experiencia en nutrición de plantas y la interrelación que existe con el sistema suelo”, explica el investigador.

La importancia del análisis foliar

Como herramienta de diagnóstico nutricional, el análisis foliar debe formar parte del quehacer anual de todos los huertos de nogales. Juan Hirzel recomienda que la muestra sea colectada a fines de enero, considerando la hojuela terminal de la hoja compuesta del tercio medio de un brote.

“En función del resultado del análisis, y asociado al crecimiento anual, condición de sanidad del huerto, y variaciones de rendimiento interanual, se tomará la decisión de realizar cambios en las dosificaciones de nutrientes a emplear en la fertilización”, explica el experto.

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